Almaraz

 ciruelo

Un año más ADENEX y Ecologistas en Acción de Campo Arañuelo, hemos realizado una acción conjunta para recordar el Accidente Nuclear de Fukushima que lamentablemente sucedió el 11 de marzo del año 2011.

Desde el movimiento ecologista hemos querido recordad Fukushima, recordando que el accidente nuclear de hace 9 años todavía está latente, todavía no se ha logrado estabilizar los reactores fundidos.

También con este acto queremos recordar a la sociedad que la energía nuclear genera residuos dañinos cada día que continúe abierta, por este motivo es prioritario el cierre definitivo de Almaraz y de todas la Centrales Nucleares del Territorio.

Durante la actividad llevada a cabo el pasado sábado día 7 de marzo volvimos a plantar un nuevo ciruelo, con este ya van 9 ciruelos plantados para que no se nos olvide nunca la catástrofe sucedida en la Central de Fukushima.

La actividad continuó con la proyección del cortometraje FUGA RADIACTIVA del director conquense Eduardo Soto Pérez. Tras su proyección hubo un debate y mesa redonda en el que participaron entre otros/as el director y uno de los actores.

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En el debate se puso de manifiesto el tema de los residuos radiactivos los cuales las empresas propietarias que los generan siguen afirmando que no los han producido dejando el coste de su gestión al Estado y por tanto que todos tengamos que pagarlos.

Con respecto al Cementerio Nuclear de Cuenca en Villar de Cañas el gobierno y entes ya han desistido en su construcción y el Ministerio para la Transición Ecológica propone buscar 3 localizaciones en distintas regiones.

ADENEX se opone a que la Central Nuclear de Almaraz albergue una de ellas, fundamentalmente por su situación de riesgo ante rotura o accidente en la presa y embalse de Valdecañas. Y fuera de las propias centrales sería una insensatez crear un sitio a añadir a los actuales donde están las propias centrales. Hay que recordar que la localidad de Albalá se candidato para ello.

Las personas asistentes también pudieron disfrutar de una obra de teatro alusiva a la semana de la mujer y en contra de la violencia contra las mujeres. Ambas actividades fueron llevadas a cabo en el Espacio Escénico Takta de Navalmoral de la Mata.

Importante nos parece resaltar la presencia en la actividad de miembros ecologistas del movimiento antinuclear de nuestro querido y vecino Portugal a los cuales les preocupa y se ven directamente afectados/as por vivir próximos a la Central Nuclear de Almaraz.
Por todo esto solo podemos decir…

CERRAR ALMARAZ Y TODAS LAS DEMÁS

cartel fukushima

Nuevamente, en recuerdo del 11 de marzo de 2011 y dado que la situación es cada vez más alarmante en Fukushima, afirmamos que las centrales nucleares representan el peor legado contaminante del mundo, de la historia y un riesgo letal para las generaciones siguientes durante miles de años. ¿No es suficiente ya?

Desde ADENEX y Ecologistas en Acción Campo Arañuelo nos preguntamos nuevamente: ¿Qué justificación de empleos puede seguir pregonando una industria subvencionada en gran parte de su ciclo tecnológico? Cuando en alguna zona donde se asientan las centrales nucleares se alarman de su cierre industrial: ¿Acaso estamos ignorando que aún queda todo el desmantelamiento (mínimo 15 años más) y gestión de residuos radiactivos (más de 10.000 años)? Frente al cierre declarado aquí en Almaraz y en todos los demás sitios del Estado?, ¿pretendemos ignorar que vamos a pagar, con nuestro recibo de la luz, los trabajos de desmantelamiento y protección de los residuos generados por una industria que afirma no haberlos producido? Por ello, Cuantos más años sigan abiertas solo estamos prolongando el riesgo y aumentando la generación de residuos que todos estamos pagando con un coste muy elevado.

Lo que es cierto es que estamos asistiendo al declive de la energía nuclear en el mundo. De las anunciadas 1.000 centrales a nivel mundial que hoy deberían estar en funcionamiento, solo 415 centrales siguen abiertas, con una edad media de 30 años y unas pocas (22 en construcción), desde hace décadas iniciadas, sufren retrasos de más de diez años, sobrecostes y defectos tecnológicos graves en los nuevos reactores denominado de tercera generación. Hace tiempo que la energía nuclear civil perdió la competitividad económica para poder subsistir sin las ayudas estatales, Esto, unido a las mejoras en la instalación de las energías renovables, a nivel mundial y del ahorro energético, vuelven a la energía nuclear obsoleta y ridícula.

Su declive pondría fin al expolio y la contaminación de los países empobrecidos donde se extrae el uranio y al riesgo probabilístico de otro accidente grave a nivel mundial que nadie se atreve a descartar dado el envejecimiento progresivo del parque nuclear, el cual solo aporta el 4,5 % de la energía primaria comercial mundial. Francia, que es el único país realmente concernido en su apuesta por lo nuclear (por ejemplo al otro lado de la frontera española, a unos 400 km, hay todavía 20 reactores en marcha) dado su dependencia militar del átomo ha declarado que una accidente grave puede tener lugar en su país.

Aunque desde los foros pronucleares se quiera “normalizar” el accidente atómico, para seguir aprendiendo de los graves defectos tecnológicos de una industria fallida, lo que se trata es de transmitir el convencimiento de que la posibilidad de cualquier accidente es totalmente aceptable y que el sector, por supuesto, es capaz de superar. Según un estudio del instituto Maxc Plank, “Un accidente nuclear catastrófico como los de Fukushima o Chernóbil puede producirse en algún lugar del mundo una vez cada 10 o 20 años, lo que significa una probabilidad 200 veces superior a las estimaciones realizadas en Estados Unidos en 1990”. Esto nos hace ver que las centrales nucleares en el mundo no son similares a cualquier otra industria ni en su funcionamiento ni en su cierre definitivo, donde los planes de emergencia se quedan inoperativos y los seguros de responsabilidad civil los paga el Estado. Ni limpio, ni seguro, ni barato como sigue demostrando hoy en día el caso de Fukushima donde hay más de 5.000 personas trabajando en el sitio y la amenaza de verter al océano toda el agua contaminada, imposible de mantener en los contenedores de tierra, afectando a la pesca a nivel mundial.

Para ADENEX y Ecologistas en Acción Campo Arañuelo es primordial el papel del regulador en España, el Consejo de Seguridad Nuclear. El CSN debe ser independiente y riguroso, y en la prórroga de siete años más para el caso de Almaraz son fundamentales las exigencias para que la “cultura de seguridad” sea la requerida con el máximo rigor técnico y científico, incluso si algunas requieren de altas inversiones económicas al respecto.

Todo ello unido a la responsabilidad del Gobierno del Estado para que la industria que gestiona todo el parque nuclear (siete centrales aún en funcionamiento) realice las obras requeridas. Es cierto que todas las centrales se han adecuado a realizar algunas mejoras tras el accidente de Fukushima, y así lo han dibujado en sus instalaciones como en Almaraz. Un dibujo que no contempla lo que aún puede ser un riesgo mayor aquí: Por ejemplo, no se contempla la rotura de la presa de Valdecañas debido a causas naturales o accidentales. Ni tampoco se considera, dadas las experiencias internacionales, que los planes de evacuación pasen de los 10 Km actuales a los 80 km reconocidos.

Por último, nos centramos en la responsabilidad del Gobierno regional, para no improvisar un estudio de las posibilidades reales de desarrollo comarcal, pues se debe empezar a tener en cuenta a la población antes de que todos los jóvenes se hayan ido del lugar. Expectativas las hay como así se ha demostrado en las sesiones que Adenex organizó hace cinco años con emprendedores y empresarios más activos de la comarca y que el presidente Vara se comprometió a elaborar, pero nunca realizó.

Un año más, por tanto, desde ADENEX y Ecologistas en acción Campo Arañuelo convocamos a toda persona que quiera el sábado día 7 de marzo plantar un árbol en recuerdo del desastre nuclear (rotonda de los Sauces) con un posterior encuentro en la sala Takta de Navalmoral de la Mata donde veremos a través del documental “La fuga radiactiva” de Eduardo Soto, qué es una fuga nuclear radiactiva y cómo esta afecta a las poblaciones circundantes. Porque nunca vuelva a ocurrir, ni en Japón ni en otro lugar de mundo.

CERRAR ALMARAZ Y TODAS LAS DEMÁS.

 

CN ALMARAZ
 
Desde el Grupo de Trabajo de Energía de ADENEX se ha elaborado un exhaustivo informe sobre la historia de los dos grupos atómicos de la Central Nuclear de Amaraz. en él, se recoge información sobre esta central y se detalla año a año, todos los accidentes, fallos o problemas que esta central ha sufrido en sus 37 años de vida desde su construcción en el año 1981.
 
A continuación, os dejamos un breve resumen de este documento. Si queréis más información o leerlo completo podéis descargarlo a través de estos enlaces:
 
 
El invento militar y la construcción posterior de centrales nucleares en el mundo representa la más inquietante y traumática de las nuevas tecnologías del último siglo. Todos sabemos que los humanos estamos expuestos a catástrofes naturales, pero es de insensatos el programar a su lado una catástrofe, esta vez sí humana, para que su efecto sea aún más devastador. Este es el caso de Japón que además de un terrible terremoto, y una vez ocurrido, siguen sufriendo los efectos de una industria civil atómica que no necesitamos, que nadie en el planeta necesita. Denuncia, pues, a unos gobiernos irresponsables, y exigencia de cierre de todas las centrales del mundo como así se ha puesto de manifiesto en el Foro Social Mundial Antinuclear celebrado en Paris (noviembre 2017).
 
Por eso, en este momento, no está de más recordar la situación de la que tenemos más cercana en Extremadura. Almaraz fue la cuarta central nuclear española en abrirse, tras Zorita (cerrada en 2006), Garoña (cerrada en 2017) y Vandellos I (clausurada por un grave accidente en 1989). Hoy con estas 3 centrales cerradas, y de las 7 actuales en funcionamiento, la siguiente es Almaraz, cuyo permiso de explotación termina el 8 de junio de 2020.
 
En 1981 los dos grupos atómicos de Almaraz inauguran, según la jerga de su industria nuclear, una segunda fase de construcción, la denominada “segunda generación”, que venía a resolver todos los problemas tecnológicos y de producción. La unidad I inaugurada no pudo entrar en funcionamiento comercial hasta pasado un año y medio y la unidad II en 1983. Mal comienzo, pues, para una nueva tecnología que prometía un progreso significativo, tanto en diseño como en el cotidiano funcionamiento de la central.
 
Pero, una vez en marcha los problemas técnicos se suceden día tras día: Accidentes, calificados siempre de incidentes, errores, paradas no programadas, pequeños sabotajes, recargas fuera de la especificación, afectando a elementos esenciales de la seguridad, fallos humanos múltiples, faltas de previsión en la seguridad del recinto, alivios de presión sin los debidos controles de radiactividad, contaminación por tritio del río Tajo, problemas de refrigeración en el embalse de Arrocampo, transformadores incendiados, nueva inclinación de los edificios de combustible, fallos en los sistemas de medición de temperatura en el circuito primario, inutilidad y desconocimiento del plan de emergencia…, en definitiva, un cúmulo de problemas que han originado más de 4.000 modificaciones de diseño, algunas de gran envergadura.
 
Además, es notoria la falta de información, el ocultamiento y la falsedad en las declaraciones de las industrias propietarias de la central (Iberdrola, Gas Natural Fenosa y Endesa), que luego han tenido que rectificar, y la gran mayoría de las veces con la complicidad del órgano publico de control, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).
 
Justo en el primer año de funcionamiento técnico, 1981, después de la corrección de los asentamientos, se percibe un problema de diseño en origen en los generadores de vapor, que los hace potencialmente peligrosos: al compararlos con los mismos en otras centrales nucleares en funcionamiento, como la sueca de Ringhals, se detectan defectos y perforaciones provocados por las vibraciones en los tubos… ¿Qué se hizo? Seguir adelante, taponando los tubos dañados, asegurando que el desgaste estaba dentro de los márgenes de error previstos.
 
La indignación en la sociedad extremeña fue enorme, y de poco sirvieron los avisos y denuncias de ADENEX para no autorizar la producción comercial de Almaraz. Sin embargo, sí empezaron a calar en la población serias dudas respecto a otros dos grupos atómicos, en esos momentos en construcción, en Valdecaballeros. La presión democrática entonces hizo que la sociedad extremeña detuviera el proyecto (En 1984, el Gobierno declara la moratoria).
 
Pero Almaraz continúa. ADENEX denuncia otro fallo técnico fundamental en caso de parada por emergencia, como es el deficiente sistema de refrigeración, ya detectado en otras de su misma generación, que podría dar lugar a la fusión de núcleo y por lo tanto a una catástrofe. Pero fue en 1986, con una nueva denuncia de ADENEX por la fuga de agua radiactiva a través de una fisura de los tubos instalados en la brida de la vasija del reactor, cuando el presidente Rodríguez Ibarra destituye al Consejero por admitir públicamente la reiterada falta de seguridad y el peligro para la población de los dos grupos atómicos de Almaraz.
 
Año 1988, nuevo accidente de fuga radiactiva al exterior, originado por el mal estado de los tubos de los generadores de vapor, ocultado a la población, lo cual origina un expediente sancionador por parte del Ministerio de Industria, y que posiblemente tuviera serias repercusiones en la población del entorno, todavía sin aclarar.
 
Y así sucesivamente.
 
Mientras los propietarios divulgaban y reclamaban con éxito la enorme producción energética y su aportación al sistema nacional, algunos informes internos dentro de los municipios del entorno reconocían la poca incidencia en el empleo y el desarrollo sostenible en la comarca, que daba los mismos índices de paro que en cualquier otro lugar de la región.
 
Mientras, denuncias de nuevos escapes radiactivos en las piscinas de almacenamiento, nuevamente ocultados, graves defectos en las barras de control, y el descubrimiento de que la tapa de la vasija del reactor tiene importantes fisuras y agrietamientos. En 1996 admiten los errores de diseño, fundamentales para la continuación de la central, y no tienen más remedio que cambiar los generadores de vapor y las tapas de las vasijas de los reactores, entre otros elementos.
 
No han dejado de evidenciarse, negarse y reconocerse problemas, incluso con  incidencia apreciable en Portugal, a través del rio Tajo…, pero todo indica que los problemas de los nuevos generadores de vapor, la corrosión de algunos elementos de combustible, el deterioro de la vasija del reactor por agotamiento de los materiales, fallos continuos en las piscinas de refrigeración, dejadez en la protección contra incendios, fallo de una de las bombas de refrigeración,  sin válvulas de seguridad para prevenir una explosión de hidrogeno… Y la construcción de un ATI para intentar prolongar el funcionamiento más allá de la fecha autorizada en 2020.
 
Ante un CSN que sigue olvidando y no reconociendo los defectos aun presentes y no resueltos en Almaraz, desde ADENEX hacemos enteramente responsables tanto al gobierno regional como al nacional, de mantener un peligro potencial sin ninguna necesidad, ni para la región ni para el conjunto del estado en su sistema eléctrico actual.
 
Las anergias renovables, no generan residuos radiactivos, no crean problemas de seguridad nacional y en caso de una catástrofe natural no añaden nuevas amenazas. Por eso seguimos pidiendo al gobierno regional que el ahorro, la eficiencia y la energía solar activa y pasiva, son las anergias más limpias, seguras y sostenibles, para Extremadura.
 
Por estas razones pedimos el cierre definitivo de la central nuclear de Almaraz,
DE TODAS LAS CENTRALES DEL MUNDO
 

CERRAR ALMARAZ 0
 
 
 
 
 
EL 8 DE SEPTIEMBRE EN ALMARAZ
 
La energía nuclear ha sido la mejor inversión económica y más segura para los monopolios eléctricos en todo el mundo, así como el arma mas aterradora de la historia de la Humanidad. Las centrales nucleares tienen el honor de crear empleo a través de la generación de la mayores cantidades de residuos radiactivos que se dejan como legado mortal durante miles de años, sin que nadie sepa en qué condiciones se almacenan, se tratan o aislan.
 
La contestación social y científica deja hoy la energía nuclear en el mundo con sólo un 3% de la demanda energética global. Por tanto estamos en el final de la era nuclear, que sólo es el comienzo de su cierre, desactivación, desmantelamiento y puesta en seguridad de miles de toneladas de plutonio y uranio en todo el mundo, pero como ocurrió con la industria del tabaco se resiste a reconocer su legado mortífero de consecuencias planetarias.
 
Recordemos que Fukushima, aún sin desactivar, es la mejor candidata para formar parte de cualquier desastre de contaminación no anunciado, como así lo sigue siendo Chernobil y sus consecuencias sanitarias.
 
Por todo esto, desde ADENEX creemos importante volver a exigir el cierre y desmantelamiento de la central con los reactores más envejecidos del parque nuclear español, si queremos aprender de las lecciones de Fukushima.
 
La central nuclear de Almaraz es una central que no cumple con las recomendaciones europeas de diseño sísmico post-fukushima y que además sigue en funcionamiento con una cultura de seguridad puesta en evidencia por las reiteradas inspecciones del CSN (Consejo de Seguridad Nuclear), con el deterioro de los actuales generadores de vapor, el riesgo nuevo de la corrosión intergranular bajo tensión descubierto y el uso de unas bombas de refrigeración sin garantía de eficacia comprobada. A esto se suma el no desmentido de que los reactores de Almaraz tengan piezas de calidad defectuosas provenientes de Areva, multinacional francesa la cual ocultaba dicha anomalía para así no frenar el desarrollo de la nueva generación de reactores.
Todo un trabajo para el nuevo CSN cuya responsabidad de control técnico dicta la continuación o cese de las autorizaciones de funcionamiento pedidas por los propietarios de las centrales nucleares.
Un 8 de septiembre de fiesta institucional, para afirmar que el cierre de los dos reactores atómicos de Almaraz supone un hito positivo para toda la zona y comarca, permitiendo la creación de empleo justamente distribuido durante el período de 15 años del desmantelamiento y acondicionamiento efectivo, como así lo reconoce el estudio de impacto económico del cierre realizado en Valdellòs I y publicado por Enresa (2006) y que Greenpeace ha propuesto para el resto de las centrales nucleares del territorio español (2016).
En este escenario de desmantelamiento, desde ADENEX seguimos reclamando que Iberdrola e industrias afines no deben tener la exclusiva, el monopolio ni la prioridad de la energía eólica y fotovoltaica disponible en Extremadura.
Afirmar, una vez más, que el cierre de Almaraz es una oportunidad para que la generación de electricidad en la región se realice de manera descentralizada y que a través del uso de las renovables empresas autóctonas de instalación y mantenimiento verdaderas generadoras de empleo estable y única garantía del uso sostenible del territorio.
El nuevo Gobierno regional tiene la oporutnidad democratica de ofrecer un marco legislativo y normativo contando fundamentalmente con el emprendimiento de cientos de jóvenes formados y con responsalbidad profesional suficiente para instalar tanto tejados solares como para convertir a los municipios en energéticamente sostenibles, verdadera garantía contra el despoblamiento rural.
 
Empresas que construyan edificaciones bioclimáticas que con el mismo confort reduzcan el consumo eléctrico. Empresas de transporte colectivo que hagan realidad otra forma de movilidad mas allá de las pilas de litio, nueva concesión a una minería multinacional depredadora de los recursos naturales en la región. Empresas que inviertan en energía termosolar lo que permite estar desarrollando investigación, mejora e innovación en el almacenamiento de la energía solar.
Cerrar Almaraz, y todas las demás, supone el fin del mito nuclear, como energía del futuro, fiable, segura y barata.
En el desarrollo tecnológico e industrial sostenible y frente a un cambio cliamtico real, no deberíamos volver a caer en modelos donde los recursos energéticos y naturales se desvien a un puñado de grandes corporaciones y a ciertos patrocinadores nacionales.
Necesitamos para Extremadura crear redes de comarcas o zonas autosuficientes y funcionales, así como estrategias sencillas para ahorrar energía donde el tren convecional es una de ellas, tanto de mercancías como de personas. Necesitamos una región que use sus energías sociales y económicas sin más residuos radiactivos, que defina cuanta energía renovable necesita y dónde se instala para no acabar devastando gentes y ganas de construir un futuro sin falsas soluciones.

¿Por qué hay que cerrar Almaraz?

La energía nuclear es un rotundo fracaso social, medioambiental, económico y tecnológico. Esta energía no cumple ninguna de las premisas de la sostenibilidad, es más, la energía nuclear es el paradigma de la insostenibilidad. No ha cumplido ni siquiera la promesa de pleno empleo en las zonas allí donde está instalada.

La energía nuclear es muy peligrosa: la tragedia de Chernóbil lo dejó bien claro. Este accidente ha causado ya 200.000 muertes (según un informe de la Academia de Ciencias Rusa publicado en 2006). Más de 160.000 Km2 de Ucrania, Bielorusia y Rusia quedaron extremadamente contaminados. Entre 5 y 7 millones de personas siguen viviendo en esas zonas altamente radiactivas. En la Unión Europea, 45.000 Km2 quedaron contaminados con similares niveles de radiación.

ImageOtros accidentes graves con tecnología occidental: Uno de los más recientes ha sucedido el 27 de julio de 20006 en Formarsk (Suecia). Sin olvidar los de Three Mile Island (EE.UU.), Winscale (Reino Unido), Saint Laurent des Eaux (Francia), Tokaimura (Japón).

La planta atómica de Almaraz funciona de forma muy peligrosa, como demuestran sus reiterados incidentes. De hecho, ya tuvo un serio accidente en julio de 1988, cuando se produjo una importante fuga de agua radiactiva del circuito primario al secundario de 3,3 litros/minuto que produjo emisiones radiactivas gaseosas al medio ambiente exterior.

Además de ser una tecnología intrínsecamente peligrosa, las centrales nucleares son instalaciones de alto riesgo, al ser, como los hechos han demostrado, objetivo potencial de ataques terroristas. El plutonio para fabricar armas atómicas se obtiene de los residuos radiactivos generados en los reactores nucleares.

  • Es la energía más sucia.
  • Genera inevitablemente residuos radiactivos que seguirán siendo peligrosos durante decenas de miles de años y la industria no es capaz de encontrar una solución técnica satisfactoria para resolver este problema.
  • En su funcionamiento rutinario las centrales nucleares emiten radiactividad al aire y a los ríos, embalses o mares de los que dependen para su refrigeración. Aunque sean dosis bajas de radiación, su efectos son acumulativos y también provocan daños a la salud. Diversos estudios epidemiológicos han demostrado la relación entre las emisiones radiactivas procedentes de instalaciones del ciclo nuclear con la aparición de cáncer y otras enfermedades entre el público y también entre los trabajadores.
  • ¿Sabías que en los pueblos del entorno de la central nuclear de Almaraz se han detectado tasas anormalmente altas de cáncer de huesos, cáncer de mama, leucemias, malformaciones de nacimiento y otras enfermedades...?
  • En 1996, el Ministerio de Fomento reconoció, en un informe solicitado a instancias judiciales, que la central nuclear de Almaraz es la causa de la contaminación radiactiva de su entorno, al ser la responsable de que la concentración de tritio radiactivo en el Tajo aguas abajo de la central sean superiores a los valores ordinarios de la naturaleza.
  • Es la energía más cara. Construir una central nuclear de 1.000 MW cuesta entre 3.000 y 4.000 millones de euros. La energía nuclear sólo ha sido capaz de sobrevivir en los países donde ha contado con fuertes ayudas económicas estatales (directas o indirectas, vía el recibo de la luz). Es el caso de España y, aún más, de Francia, cuya apuesta por la energía nuclear se debe a su programa de armas atómicas. Un ejemplo: el coste estimado por el Gobierno para gestionar los residuos radiactivos en España es de más de 13.000 millones de euros, ¡Y los pagaremos los ciudadanos!. Mientras funcionan las centrales, las compañías eléctricas propietarias se lucran con su funcionamiento, pero una vez decidido su cierre es el Estado (y por tanto todos nosotros) los que costeamos su gestión.
  • Es la más rechazada socialmente: el último Eurobarómetro de la Comisión Europea demuestra que sólo el 4% de los españoles es partidario de la opción nuclear. Y es la fuente de energía que menos empleo genera por unidad de energía producida, menos que cualquier energía renovable.
  • Es una opción energética excluida del Protocolo de Kyoto. La energía nuclear NO es la solución al cambio climático, ni a la subida de los precios del petróleo (las centrales nucleares producen electricidad y por ello no son una alternativa viable técnicamente ni económicamente a los derivados del petróleo, que son mayoritariamente usados en el sector transporte).

La energía nuclear sí emite CO2. Considerando el ciclo completo de las tecnologías de generación eléctrica no-fósiles (es decir, la nuclear y las renovables), por cada kWh producido, la energía nuclear emite más CO2 que cualquiera de las energías renovables. Ello es porque en todas las etapas del ciclo nuclear –la minería del uranio, la fabricación del concentrado, el enriquecimiento del mismo, la fabricación del combustible nuclear, la construcción de las centrales nucleares, su mantenimiento y posterior desmantelamiento, la gestión de los residuos radiactivos, etc..- se consumen grandes cantidades de combustibles fósiles.

Existe un futuro no nuclear:

- Podemos prescindir de ella: Alemania y Suecia ya tienen programas en marcha de abandono gradual de la energía nuclear y al tiempo están cumpliendo con sus compromisos en el Protocolo de Kyoto. La razón es su apuesta por energías limpias (renovables y tecnologías de ahorro y eficiencia).

- Hay un enorme potencial sin aprovechar en España en la eficiencia energética y en las energías renovables (según un estudio reciente realizado para Greenpeace por el Instituto de Investigaciones Tecnológicas, en España las renovables podrían cubrir toda la demanda de energía prevista para el año 2050 y unas 56 veces la demanda de electricidad), Además en España hay un exceso de potencia eléctrica instalada que permitiría hacerlo sin sufrir problemas de suministro.

- El uranio se acaba. Según los estudios disponibles (como la última edición del Libro Rojo de la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE) las reservas de uranio-235 fisionable, el "combustible" de los reactores nucleares, alcanzarán sólo para unas pocas décadas más, aun considerando niveles de consumo como los actuales (hoy en día, 50 años después de su "nacimiento", la energía nuclear cubre tan sólo el 7% de las necesidades energéticas mundiales).

CALENDARIO

1982.- La movilización social extremeña logra que no se termine la construcción de las dos centrales nucleares previstas en Valdecaballeros (Badajoz), que pasan a quedar sometidas a la moratoria nuclear decretada por el Gobierno del PSOE.

1990.- Cierre definitivo de la central nuclear Vandellós-I (Tarragona), tras el accidente de Nivel 3 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares sufrido el 19 de octubre de 1989.

1995.- Se cancelan definitivamente los 5 proyectos nucleares en moratoria, Valdecaballeros I y II, Lemoniz I y II (Vizcaya) y Trillo II (Guadalajara).

2006.- Cierre programado de la central nuclear José Cabrera (Zorita) en Guadalajara, por motivos de seguridad, tras un intensa campaña social que representa el principio de desmantelamiento de la potencia de generación energética nuclear.

2010.- Cierre definitivo de la planta atómica de Almaraz, promesa electoral del psoe extremeño y compromiso del gobierno regional (Junta de Extremadura). Incumplida y renueva 10 años más hasta el 2020.

2013.-En el Boletín Oficial del Estado (BOE), núm. 164, de 10 de julio de 2013, páginas 51383 a 51387 (5 págs.), se publicó la orden de 5 de julio de 2013 por la que se establece el cese definitivo de la explotación de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). La parada técnica real ya se había efectuado el 6 de julio de 2013.

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