Amanecer sin Almaraz

Breve historial de los dos grupos atómicos de Almaraz

Ecologistas en Acción de Extremadura, Greenpeace y Adenex lanzan la campaña «¿Alargar las nucleares? No, gracias» ante las presiones por prolongar la vida de Almaraz y el resto de centrales

  • La prolongación de Almaraz hasta 2030 sería el prólogo del alargamiento de vida de todo el parque nuclear y tendría consecuencias negativas en el  proceso de transición energética hacia fuentes renovables.
  • La energía nuclear es sucia, cara, peligrosa y dependiente de combustibles de terceros países, por lo que va en dirección contraria de la soberanía energética y de una transición con la ciudadanía en el centro.

Adenex, Ecologistas en Acción de Extremadura y Greenpeace presentarón el 27 de noviembre la campaña: «¿Alargar las nucleares? No, gracias», a través de la cual denuncian la presión de la industria para prolongar la vida de los reactores más allá de los 40 años previstos y exigen que se cumpla el calendario de cierre nuclear a través de un manifiesto conjunto. El acto ha tenido lugar en Badajoz, en el Círculo Pacense, cuando falta apenas una semana para que se inicie la campaña electoral que llevará a la ciudadanía extremeña a las urnas el próximo 21 de diciembre. Un contexto en el que el debate para postergar el cierre de la central nuclear parece haberse convertido en un reclamo electoral del cual se están excluyendo las consecuencias de prolongar este modelo energético sucio, caro, peligroso y dependiente de combustibles de terceros países.

“La energía nuclear es sucia porque genera residuos que aún no se saben gestionar de forma definitiva y que van a permanecer activos durante miles de años con un coste ambiental incalculable. Es cara porque los costes estimados de la energía nuclear son mayores que los de las energías solar, fotovoltaica y eólica. Es peligrosa porque incrementa el riesgo de accidente de una instalación como Almaraz, claramente envejecida. Y es dependiente porque requiere la importación de combustible nuclear que nos hace depender de terceros países, afectando a nuestra soberanía energética al igual que ocurre con el petróleo y el gas”, ha declarado José María González, coordinador de energía de Adenex.

Por otro lado, las organizaciones ecologistas advierten que alargar la vida de Almaraz bloquea el desarrollo de un sistema basado en energías limpias, locales y seguras puesto que esta central ocupa un alto porcentaje del mix energético que podría estar producido con energía renovable. Postergar su cierre lanzaría, por tanto, un mensaje contradictorio con la transición energética, además de ser un incumplimiento de los compromisos recogidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

“Cerrar Almaraz es una oportunidad para invertir en el desarrollo real de comunidades energéticas locales que permitan a los municipios y cooperativas generar, almacenar y gestionar su propia energía y acabar con el oligopolio energético; es también una oportunidad para dar apoyo a sectores estratégicos del territorio, como la agricultura ecológica y su transformación o para el turismo de naturaleza. Su cierre también requiere que se garantice la formación profesional y reconversión laboral para las personas trabajadoras de la CNA y sectores asociados en empleos que ahora mismo faltan en la zona”, ha declarado Julio César Pintos, coordinador de Ecologistas en Acción de Extremadura.

En el mismo acto se ha anunciado el lanzamiento de una campaña de adhesiones dirigida a organizaciones sociales, ambientales, sindicales y vecinales de todo el territorio, con el objetivo de sumar apoyos y hacer frente común ante los intentos de la industria de prolongar el ciclo nuclear.

Finalmente, las organizaciones han expuesto sus demandas que pasan, por un lado, por la exigencia del cierre definitivo y en plazo de la Central Nuclear de Almaraz en 2027 y 2028, tal como recoge el PNIEC. En segundo lugar, por que se realice una investigación para que los residuos acumulados sean almacenados de forma que se garantice que no haya contaminación a largo plazo para las generaciones futuras. En tercer lugar, por que haya un Plan de Transición Justa para Campo Arañuelo, con participación local y financiación pública, que garantice alternativas económicas sostenibles, Por último, las organizaciones exigen la restauración ecológica total del emplazamiento nuclear una vez concluido el desmantelamiento y el periodo de vigilancia.

“Las eléctricas han tenido décadas de beneficios y las centrales nucleares siempre han traído consigo incidentes y accidentes como el de Palomares, el de la Ciudad Universitaria de Madrid o el accidente en Vandellós. No pueden ahora exigir rebajas fiscales, como ha ocurrido con la ecotasa en Extremadura, ni transferir a la sociedad los costes y riesgos de sus decisiones. Los tiempos han cambiado: es el momento de cerrar de forma ordenada y segura, no de seguir aplazando decisiones que afectan directamente a la seguridad de las personas y al futuro del territorio” ha declarado Luis Berraquero, coordinador territorial de Greenpeace en Extremadura.

Manifesto nucleares PT

 

 

2 de diciembre presentación del libro: Amanecer sin Almaraz en Barcelona

 

 

Ayer en el Centre Sant Pere 1892 en Barcelona presentamos el libro: "AMANECER SIN ALMARAZ", publicado por Adenex, dentro de la campaña conjunta de Greenpeace y Ecologistas en Acción: ALARGAR LAS NUCLEARES? NO GRACIAS.

A través de esta campaña, denuncian la presión de la industria para prolongar la vida de los reactores más allá de los 40 años previstos y exigen que se cumpla el calendario de cierre nuclear que como política de estado se definió y aprobó a través del plan integrado de energía y clima, a fin de cumplir los objetivos climáticos de la Unión Europea.

Almaraz es el prólogo del cierre definitivo que el lobby pronuclear pretende convertir en la puerta de alargamiento de todas las demás centrales nucleares. Ante esto, la publicación del libro AMANECER SIN ALMARAZ demuestra cómo se ha sostenido el negocio pronuclear con subvenciones soportadas por toda la ciudadanía, como de ocultación de las miles de incidencias que de modo rutinario provocan contaminación tanto atmosférica como hidráulica. Y lo más grave, no ha servido para que las zonas cercanas a las centrales creen un despegue industrial y laboral que solo la fechas de cierre ya están impulsando.

Presentación del Libro "Amanecer sin Almaraz" 27 de Noviembre en Terrassa

El pasado 27 de noviembre presentamos el libro "Amanecer sin Almaraz en Terrassa"

1 de diciembre, presentación del libro: Amanecer sin Almaraz - Tarragona

Greenpeace, Ecologistas en Acción y Adenex continúan con la campaña, «¿Alargar las nucleares? No, gracias» ante las presiones por prolongar el funcionamiento de Almaraz y el resto de centrales.

● La prolongación de Almaraz hasta 2030 sería el prólogo del alargamiento de vida de todo el parque nuclear y tendría consecuencias negativas en el proceso de transición energética hacia fuentes renovables.
● La energía nuclear es sucia, cara, peligrosa y dependiente de combustibles de terceros países, por lo que va en dirección contraria de la soberanía energética y de una transición con la ciudadanía en el centro.

La propuesta del libro AMANECER SIN ALMARAZ supone para todo el parque nuclear español la demostración más concreta de en qué condiciones se ha sostenido el negocio pronuclear, ocultando y menospreciando a las poblaciones de los entornos nucleares en torno a la seguridad y salud ambiental, así como en un desarrollo justo que precisamente ahora , con una calendario de cierre, ya está permitiendo mirar el futuro sin la losa nuclear.

NO A LA PRÓRROGA DE ALMARAZ. ¿ALARGAR LAS NUCLEARES? NO, GRACIAS

La Central Nuclear de Almaraz (CNA) fue diseñada para funcionar durante 40 años y ya ha superado en más de 4 años su vida útil. Más de 40 años en los que ha acumulado cientos de paradas por fallos técnicos no programados y en los que ha generado residuos radiactivos que permanecerán activos durante milenios.

Pretender alargar su vida hasta 2030 o más allá, como plantean sectores de la industria y algunos partidos, es un acto de irresponsabilidad política y técnica que contradice la legalidad vigente, pone en riesgo a la población de España y Portugal y al medio ambiente, además de vulnerar los compromisos recogidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). La industria nuclear está presionando para prolongar un modelo energético obsoleto, sucio, caro y peligroso, ocultando que cada año extra de funcionamiento de la central de Almaraz:

 

  • Aumenta el riesgo de accidente de una instalación claramente envejecida, en un contexto en el que no existe ni siquiera un plan de evacuación externa para la población circundante en caso de accidente.

 

  • Genera residuos que nadie sabe gestionar de forma definitiva y que van a permanecer activos durante miles de años con un coste ambiental incalculable.

 

  • No sirve como mecanismo energético de emergencia como bien se demostró en el apagón de abril de 2025.

 

  • Bloquea el desarrollo de un sistema basado en energías limpias, locales y seguras puesto que ocupa un porcentaje del mix energético que podría estar producido con energía

Durante décadas han querido hacer creer a la población del entorno de Almaraz que esta es la única salida económica y energética posible y que el riesgo de un accidente y la convivencia con los residuos nucleares era el precio a pagar por tener el desarrollo económico que las centrales ocasionan. Estas ideas repetidas hasta la saciedad por las empresas propietarias han ocasionado un estado de opinión polarizado que está siendo utilizado como arma electoral en el contexto de las elecciones extremeñas. Pero la realidad es que el cierre nuclear, además de inevitable por cuestión de edad de los reactores y necesario para dar paso a un modelo energético realmente limpio, supone una gran oportunidad. Con las políticas de transición justa adecuadas, el desmantelamiento, la descontaminación y la sustitución por energías limpias supondrán la creación de empleos para toda la región y para el país. Diversos estudios, como el realizado por Abay, predicen más de 300.000 nuevos empleos asociados al cierre y sustitución de los reactores en todo el estado español.

Por otro lado, el sector nuclear, mientras pide que se le rebajen los impuestos, repite una serie de bulos para que la sociedad le “renueve “ la licencia que alargue su existencia:

 

  1. Nos intentan hacer creer que no contamina, pero si contamos todo su ciclo de vida (desde la minería, enriquecimiento, construcción, hasta el desmantelamiento) las emisiones son mucho más elevadas que las tecnologías renovables. Además, obvian que también los residuos radiactivos son contaminación: un legado que perdurará durante generaciones. En España ya se acumulan decenas de miles de metros cúbicos de residuos y miles de toneladas de combustible gastado altamente radiactivo. Es una obviedad que, si se extiende la vida de las centrales y se producen más residuos, el problema se hará más grande, por no decir que estos residuos permanecen en los terrenos de las centrales hasta que se construya el almacén geológico profundo, cosa que no ocurrirá hasta dentro de décadas.
  2. También repiten que es una energía barata y genera autonomía energética frente al petróleo o el gas, pero la realidad es bien diferente: El problema que enfrenta el sector nuclear es que su electricidad es más cara de producir que la generada con tecnologías renovables incluso con almacenamiento y eso lo pagamos al final los usuarios en la factura. Los costes estimados de la energía nuclear en España son de entre 70 y 80 €/MWh por unidad de energía producida, muy por encima de los 30-40 €/MWh de las energías solar, fotovoltaica y eólica.
  3. Por otro lado, desde el inicio del conflicto en Ucrania, nos hemos dado cuenta de una realidad: las centrales nucleares son completamente dependientes de la importación de combustible nuclear, sobre todo de la esfera de influencia Esto quiere decir que, al igual que ocurre con el petróleo y el gas, seguimos atadas a fuentes de energía sucia y en manos de autocracias. Esto nos hace también cómplices de sus violencias.

 

CERRAR ALMARAZ ES UNA OPORTUNIDAD

El cierre de Almaraz no es una condena. Es una oportunidad histórica para transformar Campo Arañuelo en un modelo de transición justa y sostenible. Extremadura ya ha sufrido durante demasiado tiempo los riesgos que conlleva una central como Almaraz. Ha sido y es una región que exporta electricidad y pese a esto, sufre el abandono de los servicios públicos, como el ferrocarril. El modelo empresarial de Almaraz no deja riqueza ni empleo duradero en el territorio: su fiscalidad beneficia a las grandes empresas fuera de Extremadura, no a la población local.

Es por ello que reclamamos un plan de reconversión que aproveche la oportunidad que brinda el cierre de la central de Almaraz con recursos reales y que incluya:

 

  • Inversión en comunidades energéticas locales que permitan a los municipios y cooperativas generar, almacenar y gestionar su propia energía.

 

  • Apoyo a sectores estratégicos del territorio, como la agricultura ecológica y su transformación, el turismo de naturaleza y el autoconsumo renovable.

 

  • Formación profesional y reconversión laboral para las personas trabajadoras de la CNA y sectores asociados en empleos que ahora mismo faltan en la zona.

 

  • Activación del polígono industrial regional de Navalmoral y la terminal ferroviaria adosada que permitan poner en situación estratégica la comarca del Campo Arañuelo.

 

La transición ya está en marcha: Extremadura ha instalado más de 7.000 MW de renovables en los últimos años y tiene 16.000 MW adicionales previstos hasta 2030, más que suficientes para cubrir la producción de Almaraz. Las tecnologías actuales de almacenamiento ya permiten dar estabilidad al sistema. Las renovables no son una promesa: son una realidad viable.

EXIGIMOS:

  • El cierre definitivo y en plazo de la Central Nuclear de Almaraz en 2027 y 2028, tal como recoge el PNIEC.

 

  • Que se realice una investigación para que los residuos acumulados sean almacenados de manera que se garantice que no haya contaminación a largo plazo para las generaciones futuras financiado íntegramente por las compañías propietarias de la CNA, no por la ciudadanía.

 

  • Un Plan de Transición Justa para Campo Arañuelo, con participación local y financiación pública, que garantice alternativas económicas sostenibles.

 

  • La restauración ecológica total del emplazamiento nuclear una vez concluido el desmantelamiento y el periodo de vigilancia.

NO MÁS REGALOS A LA INDUSTRIA NUCLEAR

Las eléctricas han tenido décadas de beneficios, por unas centrales nucleares siempre con incidentes y accidentes como el de Palomares, Ciudad Universitaria de Madrid, Vandellós y una minería del uranio ya cerrada definitivamente. No pueden ahora exigir rebajas fiscales, como ha ocurrido con la ecotasa en Extremadura, ni transferir a la sociedad los costes y riesgos de sus decisiones.

El dinero de los ayuntamientos del entorno –que llega a representar hasta el 80% de sus presupuestos en algunos casos– es un regalo envenenado que no justifica perpetuar una fuente energética caduca y peligrosa, que no ha sido capaz, por corrupción continúa y falta de control democrático, de generar recursos de empleo e industria a fin de amortiguar un cierre ya conocido de antemano.

La energía del siglo XXI será renovable, distribuida, limpia y democrática. Y Extremadura puede liderar ese cambio. Pero no lo hará si seguimos anclados en un pasado nuclear que nos priva de autonomía, justicia y seguridad. Es momento del cambio. Por eso decimos

¿Alargar las nucleares? No, gracias. ¿Alargar la vida de Almaraz? No, Gracias.

 

Contacto

    

Plaza Santo Ángel, 1
06800 Mérida (Extremadura)

 

telf: +34 924 387 189

 

 adenex@adenex.org

 

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