
Mérida, octubre de 2025.
La Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (ADENEX), como entidad integrante del Grupo Operativo TRANSJARA, anuncia la celebración de la 1ª Mesa Interprofesional de la Jara Pringosa en Extremadura, que tendrá lugar el próximo 20 de octubre en la Sala de Conferencias de la Casa de la Cultura Alcazaba, en Mérida.
El Grupo Operativo TRANSJARA nace con la vocación de estudiar la viabilidad del aprovechamiento de la jara pringosa (Cistus ladanifer L.) en la región, integrando a los diferentes agentes de la cadena de valor de este recurso, enmarcado en las Plantas Aromáticas y Medicinales (PAM).
Durante la jornada, que se desarrollará entre las 09:00 y las 13:30 horas, se abordarán cuestiones clave como la mecanización del proceso de recolección, los nuevos usos y aplicaciones de la jara pringosa, así como las diferentes alternativas de manejo y procesado.
Cada bloque temático abrirá un espacio para el debate y la participación de los asistentes. Por la tarde, se realizará una salida de campo para conocer de primera mano las prácticas de recolección y asistir a una demostración de destilación de la jara pringosa.
El Grupo Operativo TRANSJARA está integrado por las entidades Oeste Ingeniería, Arborem, Plantaroma, AUPEX, ADENEX, CTAEX, CEDER-CIEMAT, INDEHESA y ADICOVER, que trabajan conjuntamente para el fomento del aprovechamiento sostenible de este recurso natural en Extremadura.
Entre los principales objetivos del proyecto destacan:
Identificar zonas productoras de jara pringosa cultivada en Extremadura.
Revisar y actualizar las prácticas de manejo, cosecha, logística y transformación.
Definir un modelo de negocio integral para su aprovechamiento.
Transmitir conocimiento sobre su cultivo, recolección y usos en el mercado cosmético y energético.
Este proyecto cuenta con la ayuda cofinanciada por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), dentro del Programa de Desarrollo Rural de Extremadura 2014-2022, y el apoyo de la Junta de Extremadura y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Quienes no puedan asistir podrán seguir el desarrollo de la mesa a través de la página web oficial del proyecto: www.gotransjara.com

La delegación de ADENEX en Cáceres, en colaboración con otras asociaciones conservacionistas, ha puesto en marcha una campaña para defender el bulevar central de la Avenida Virgen de la Montaña, ante el proyecto de remodelación planteado por el Ayuntamiento de la ciudad, que prevé su eliminación.
Según la propuesta municipal, el bulevar sería sustituido por una amplia acera-paseo situada en uno de los laterales de la avenida. Esta intervención implicaría la tala de 26 árboles, la eliminación de los setos existentes y un considerable aumento del pavimento de hormigón. Para ADENEX, estas medidas supondrían una pérdida significativa de zonas de sombra y un incremento de las temperaturas durante los meses más calurosos, en un contexto de cambio climático donde precisamente se necesita más vegetación y no menos.
Desde nuestra organización hemos participado activamente en un acto informativo y de debate organizado por el Colegio de Arquitectos y el Ateneo de Cáceres, así como en la recogida de firmas ciudadanas en contra del proyecto. Además, ADENEX ha presentado alegaciones formales al Ayuntamiento y está valorando nuevas acciones para frenar esta iniciativa.

Cabe destacar que el proyecto incumple varios planes internos y reglamentos del propio consistorio. Pero más allá de lo legal, se trata de una actuación innecesaria que contraviene la tendencia actual en muchas ciudades europeas, donde se apuesta por ampliar el arbolado, las zonas verdes y los espacios naturales como estrategia esencial para combatir los efectos del cambio climático. En lugar de avanzar hacia un modelo urbano más sostenible, en Cáceres se plantea un retroceso.
Desde ADENEX seguiremos trabajando para proteger el patrimonio natural y urbano de nuestra ciudad, en defensa de un futuro más verde y habitable.
- Consideran que el proyecto supone la eliminación de árboles maduros y de gran porte y de los setos de durillo y un aumento del pavimento de hormigón por lo que se producirá un aumento de las temperaturas.
- Recuerdan que el ayuntamiento debe tomar medidas para luchar contra los efectos del cambio climático y con este proyecto actúa en la dirección contraria.
- Defienden la conservación del paseo central que tiene un importante valor histórico y es una seña de identidad de nuestra ciudad.

Los incendios de sexta generación doblegan la capacidad de los esfuerzos humanos para su erradicación. Son múltiples las causas que los generan, y dentro de ellas hay que referirse al abandono de las prácticas agrosilvopastoriles tradicionales. La integración de la agricultura y la ganadería, el aprovechamiento sensato de los recursos maderables y la generación de paisajes mosaico actuaban per se como cortafuegos eficaces, pues el equilibrio generado gracias a unos agroecosistemas donde cultura y naturaleza empataban, como diría Joaquín Araujo al hablar de la dehesa, dotaba de la capacidad al paisaje para que el fuego se controlara, pues su capacidad de expansión era menor. Pero la generalización de los monocultivos de especies arbóreas alóctonas, como eucaliptos, más el citado abandono, con la pérdida de heterogeneidad del entorno, con unos resultados de mayor simplificación, dio como resultado un desequilibrio en los nuevos paisajes para desarrollar estrategias de defensa ante las llamas.
Lo anterior implica, en primer lugar, que los incendios se apagan con más aviones, cierto, pero quedarse ahí es temerario e insuficiente, pues la conservación y la gestión activa de un paisaje dinámico y rico en matices son las mejores vacunas frente a unos incendios con una capacidad destructora novedosa comparándolos con los que hasta entonces se habían sufrido. Hay que apostar por modelos de gestión donde se favorezcan los aprovechamientos múltiples, incentivando a los lugareños a seguir con actividades como la ganadería caprina, el aprovechamiento de resinas, plantas silvestres aromáticas y comestibles, setas, cultivos frutícolas —si son bajo la praxis agroecológica, mejor— y, por supuesto, partiendo del hecho de que estas labores preventivas pueden y deben ser consideradas por las administraciones.
Dicho esto, es necesario desmontar bulos lanzados desde los argumentos más bizarros, los cuales se extienden como el propio fuego a través de las redes, yendo en paralelo con los enfrentamientos en la arena política, más centrada en hacer mella en el adversario que en buscar soluciones.
En primer lugar, los espacios naturales protegidos, incluidos los integrados en la Red Natura 2000, no arden más que el resto de los que componen el territorio, pues, según los datos estadísticos, solo un pequeño porcentaje de los incendios forestales tienen lugar dentro de espacios con alguna categoría de protección.
Las leyes ambientales no provocan incendios: la mayoría tienen un origen humano, ya sea por quemas agrícolas y ganaderas mal gestionadas, negligencias, accidentes, actividades recreativas y por actos intencionados y vandálicos. Las figuras de protección contribuyen a la prevención de incendios mediante planes de gestión forestal, limpieza selectiva, recuperación de usos tradicionales y una planificación más cuidadosa del territorio.
Importante es matizar que, aunque las causas directas de los incendios de sexta generación no son achacables al cambio climático, sino al cúmulo causal de factores socioeconómicos y de gestión del territorio que hemos mencionado, en absoluto ello implica dar la razón a los que niegan la existencia y consecuencias de aquel. El cambio climático de origen antrópico existe y es uno de los desafíos del momento presente y de cara al futuro.
Del mismo modo, la demonizada Agenda 2030 por parte de conspiranoicos y amigos de la fantasía ficción, no ha elaborado ningún “plan” para prohibir controlar el matorral, como se afirma, el cual, por su parte, sí que debe ser controlado cuando corresponda, pero ni su eliminación sistemática va a lograr que se frenen los incendios ni es incompatible su integración dentro de una gestión equilibrada del paisaje donde, en clave mosaico, tenga cabida el olivar, los frutales, las leguminosas, las huertas, los cultivos maderables y, por supuesto, las áreas forestales autóctonas, sin dar cabida ni a los monocultivos simplificadores que arrasan con todo resto de paisaje tradicional, ni a la expansión descontrolada del matorral.
En definitiva, un bosque autóctono sano no es un polvorín, sí lo son el abandono, la falta de gestión y los enfrentamientos interesados. Hace falta solidaridad interterritorial, dejar de ver el problema como una coyuntura estacional y pensar que los incendios son un trauma de dimensión inimaginable para quienes los sufren de cerca. Los ecologistas no queremos ningún “parque temático” donde no se pueda gestionar ni “tocar” nada, yendo con el arma de la prohibición como bandera, pero sí un modelo de gestión distinto, donde el problema se controle durante los 12 meses del año, dejando claro que el equilibrio vendrá con un elenco de actuaciones donde se mantenga una interacción entre personas y naturaleza. Ayudar, incentivar y subvencionar, por qué no, a la población local que con sus prácticas mantiene el equilibrio del entorno es parte de la solución, pero los bosques y los espacios protegidos no son parte del problema.
Ismael Sánchez Expósito
ADENEX

Cuando se inicia un proyecto de intervención o remodelación de un espacio público en el que hay afección al arbolado, la ciudadanía protesta porque la sombra y el bienestar que nos aporta es absolutamente necesaria en los días calurosos del verano.
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